Por: Redacción Criterio Diario / Foto: Twitter @ABaloventoInfo
Este viernes 8 de octubre, un atentado contra una mezquita chií, que se encontraba llena de fieles que realizaban los rezos del día, en la provincia de Kunduz, Afganistán; dejó alrededor de ochenta personas fallecidas y cien heridas. “Esta tarde se produjo una explosión en una mezquita de nuestros compatriotas chiitas en el distrito de Khan Abad, en Bandar, la capital de la provincia de Kunduz, que causó varios muertos y heridos”, declaró el portavoz de los talibanes, Zabihullah Muhajid.
A pesar de que en un inicio nadie revindicó el atentado, el ataque se le atribuye al grupo extremista Estado Islámico, pues tiene una larga trayectoria de agresiones contra la minoría musulmana chií.
Aunque aún no se conoce si la cifra de víctimas es la correcta, de ser confirmada este sería considerado como el ataque de misiles con más víctimas desde que las fuerzas armadas de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) abandonaron Afganistán a fines de agosto y el Talibán tomó control total del país.
El atentado tuvo lugar como consecuencia de que dos personas fallecieran en una explosión el domingo pasado cerca de la entrada de una mezquita en Kabul, en donde se celebraba una ceremonia fúnebre por la muerte de la madre del principal portador de los talibanes, Zabihullah Mujahid. Este ataque se suma a los distintos atentados que ha efectuado el grupo yijadista Estado Islámico (EI) desde que Estados Unidos retiró definitivamente sus tropas del territorio afgano. A pesar de que los talibanes han realizado varias operaciones masivas contra “EI” en distintas provincias de Afganistán para acabar con la que consideran es, su principal amenaza, los ataques han dejado decenas de víctimas, tanto civiles como talibanes, en Kabul y en el estado oriental de Nangarhar.
