Hilda y el rey de la montaña es una película que, aunque se estrenó el año pasado en Netflix, es oportuno hablar de ella, puesto que es la sexta y última aventura de la serie creada por Luke Pearson, ilustrador, dibujante y escritor británico que también ha realizado storyboard para la serie de Cartoon Network Adventure Time. Bien, como resumen la historia que hoy nos atañe, nos cuentan que existe un mundo poblado por trolls y gigantes, cuestión inspirada en el folklore de la cultura escandinava, aquí, el mundo real y lo fantástico conviven en perfecto equilibrio, en la película Hilda busca volver a su forma humana y reunirse con su madre y sus amigos, lo que la lleva a las profundidades del mundo de los trolls, mientras tanto, la madre de Hilda recorre desesperada una ladera de la montaña, con el objetivo de encontrar a su hija antes de que estalle el conflicto de una guerra entre humanos y trolls.
En lo tocante al diseño de personajes, que dicho sea de paso nos recuerda a los personajes de Adventure Time y un poco a Loud House, los personajes de Hilda se diferencian por su calidad de línea o el llamado outline; es decir, que las líneas de dibujo de los personajes tienen un grosor determinado y en los acercamientos vemos que éstas no son líneas perfectas, y que están realizadas de formas orgánicas para diferenciarlos de otros diseños de personajes, porque sus siluetas son muy comunes y no se distinguen demasiado de algunos otros personajes que conocemos.
Ahora, con la aseveración anterior no estamos diciendo que esto sea algo malo, solo que lo simple de estos personajes radica en que están adaptados de un comic, por tanto tienen rasgos de viñetas del periódico, algo así como Charlie Brown, La familia, Burrón o La pequeña Lulú, estos personajes están más centrados en sus movimientos corporales y eso hace que por lo sencillo del personaje tengamos muchas vistas, poses y encuadres diferentes dentro de la animación. En suma, contamos con personajes como los elfos, que si los revisamos solo son dibujos como se dice de bolitas y palitos, lo cual ayuda a que los movimientos sean más dinámicos e inusuales.
Respecto al color en los personajes, predominan los tonos pasteles o de saturados, en su mayoría planos, pero en los rostros se aprecia una leve sombra, también hay multiplanos, donde nuestro primer plano está enfocado y el segundo o tercer plano con desenfoque para separar los fondos de los planos primarios, de igual forma hay muchos planos generales para apreciar los escenarios y paisajes, que en suma a la gran cantidad de paneos que hicieron en los exteriores permite apreciar los detalles.
En los diseños de escenarios o Layout, pareciera que son minimalistas en cuanto a detalles de texturas, pero tienen muchos elementos, con líneas simples, la calidad de línea o el outlaine de los escenarios, incluso los layout son de un tono más suave que el relleno para diferenciar personajes de fondos.
Un punto clave en esta animación es la iluminación, pues tanto la luz artificial como la luz natural impacta muy bien en los personajes cuando es necesario, además que con la iluminación podemos saber exactamente qué momento del día es, por ejemplo, la mañana con colores ocres y amarillos, atardeceres con sepias y morados, o la noche con azules y grises, mientras que como otra característica atinada, se puede apreciar cómo es que la luz proyecta la sombra de los personajes en el piso, mismos que son estilo cartoon, en un sólido de color con una opacidad menor.
En el diseño sonoro, se hace evidente una mezcla de música con instrumentos nórdicos y algo de música electrónica, compuesta por Claire Elise Bouche, conocida profesionalmente como Grimes. Finalmente, la obra cuenta con muchos aciertos desde diversos puntos de vista, lo anterior provee a la obra de un gran valor técnicamente hablando, y aunque es una animación para niños, los adultos podemos también disfrutar de la historia y detalles técnicos de esta joya de la animación.
Luis Antonio Rivera Rodríguez
