El Divorcio, un Duelo

Criterios Martha Vargas Vázquez

El divorcio no es una tragedia, tragedia es tener un matrimonio infeliz.

El divorcio es una disolución de la relación matrimonial con la pareja. Dicha separación nos lleva a una pérdida que nos lleva a sentir dolor emocional y angustia. Asimismo, este dolor se acompaña de una serie de emociones que se presentan en forma simultánea: tristeza, abandono, miedo, odio, culpa, rabia, desolación, desesperación, fragilidad, alivio, por mencionar algunas. El dolor psíquico, además, puede provocar reacciones físicas, como ataques de ansiedad, llanto, insomnio, alteración en los hábitos alimenticios, desgano, falta de concentración, etcétera.

Toda pérdida trae un duelo, el cual no es un estado patológico, es la reacción que el sujeto tiene ante la separación de un ser amado. El duelo nos lleva a sentir aflicción, tristeza, por lo tanto, hay un sentimiento de dolor implícito. No importa las circunstancias en las que se lleve a cabo el divorcio, hay una pérdida que se debe enfrentar, pensar y elaborar. Tenemos que vivir nuestro duelo por la pérdida de nuestra pareja.

El duelo por ruptura matrimonial es un proceso ineludible que se va elaborando poco a poco y no resulta una vivencia sencilla ni inmediata, no es idéntico para cada persona. Es un proceso que se debe asimilar, comprender y aprender a superar.

Estos sentimientos se marcan mas ante la sensación de pánico de quedar solo. Los sentimientos de decepción por los sueños destruidos generan una gran frustración y ansiedad respecto a cómo poder salir adelante frente a un futuro desconocido. Esto puede afectar tu rendimiento en el trabajo disminuyendo la capacidad de concentración. No reprimas tus emociones. Date permiso para sentir y tómate tiempo para sanar el duelo que implica el final de esta relación amorosa. Es normal sentirse enojado, temeroso, triste, cansado, ansioso y confundido. Estas reacciones disminuirán con el tiempo. Lo que no es saludable es quedarse atrapado en sentimientos hirientes como la ira, la culpa o el resentimiento ya que te impide avanzar en el proceso de curación. Sin embargo, ignorar estas emociones o tratar de suprimirlas sólo podrían prolongar este proceso de duelo.

Es muy importante no aislarse de la familia y de los amigos. El acompañamiento de  amigos y familiares es primordial para superar este duelo amoroso.

Acepta el apoyo de los demás y rodéate de personas que te valoren y brinden energía positiva. Siéntete libre de hablar honestamente sobre lo que sientes sin miedo a sentirte juzgado. En caso de que consideres que estas conversaciones no sean suficientes, no dudes en participar de grupos de apoyo o acudir a una terapia profesional en donde puedas encontrar un espacio de contención y comprensión. Ya más tranquilo debes reflexionar sobre la enseñanza que te ha dejado esta ruptura, cuáles fueron tus errores y cómo reaccionas ante situaciones de gran estrés. Intenta no pensar en quién tiene la culpa, aquí ambas partes tienen culpa pero también tienen un tanto de victimas, ya podrías desaprovechar la gran oportunidad de aprender más sobre ti mismo y sobre cómo te relacionas con los demás para así tomar mejores decisiones.

La separación o el divorcio generan grandes cambios en la rutina cotidiana. El divorcio es un evento que cambia la vida de quienes lo experimentan. Sin embargo, para hacer frente a estos grandes cambios es importante cuidar de ti mismo evitando así profundizar las vulnerabilidades psicológicas y físicas que esta ruptura genera. Para ello es esencial descansar lo suficiente, reducir la carga laboral, minimizar otras fuentes de estrés y procurar una alimentación equilibrada. Durante un divorcio o separación, los hábitos saludables suelen suspenderse fácilmente por lo que puedes estar largas horas sin comer o bien comer en exceso tus comidas favoritas. La ruptura amorosa implica un gran desgaste emocional y físico por lo que es necesario tomarse tiempo para cuidar de la alimentación planificando una dieta sana junto con la realización de ejercicios físicos o actividades recreativas que sean de tu agrado. Intenta explorar nuevos intereses o actividades saludables que te permitan disfrutar del aquí y ahora. Tómate un tiempo para ir de paseo, leer un libro, escuchar música o disfrutar de un baño relajante. Evita el uso de drogas o alcohol  para aliviar el dolor y la soledad que ha producido esta separación. Después de un divorcio o separación, la rutina cotidiana queda absolutamente paralizada.

La suspensión de casi todas las actividades de tu vida habitual genera una mayor sensación de caos, incertidumbre y estrés. Reorganizar la rutina, si bien la vida ya no será la misma después de este divorcio o separación, es imprescindible encontrar una nueva normalidad en donde sea posible que tengas el tiempo necesario para sanar antes de comprometerte en nuevas relaciones amorosas. Evita tomar decisiones importantes durante los primeros meses después de una separación como, por ejemplo, mudarte de casa o cambiar de trabajo ya que implicaría sumar nuevas situaciones y pérdidas que serán estresantes para tu vida. Espera a sentirte con mayor claridad emocional para así tomar decisiones que no se vean influidas por los sentimientos actuales vinculados a la separación.

Es muy importante no involucrar a los hijos para ponerlos en contra de la pareja. Se debe de entender que los hijos tienen un doble duelo están perdiendo a papá y mamá independientemente de con quien se quedan los hijos. Ya que con quien se quedan a vivir puede estar tan metido en su pérdida de la pareja que los hijos pasan a segundo término o terminamos utilizándolos en una venganza que nosotros fabricamos desde nuestro dolor por la perdida. Es muy recomendable buscar ayuda de un profesional para salir adelante y poder vivir sin tantos sentimientos encontrados que generan dolor para nosotros. 

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