Apolo 10 ½: Una infancia espacial es la nueva producción animada de Netflix, cuenta con la dirección de Richard Linklater, director de cine y guionista estadounidense conocido por las películas Slacker, Dazed and Confused, Escuela del Rock y Boyhood. Apolo 10 ½ nos cuenta la historia del primer alunizaje en el verano del año 1969, visto desde dos puntos de vista. La película sigue a un adulto, Stan (Jack Black), quien cuenta la historia de su vida cuando tenía 10 años. En la época contada, Stan vive con su madre (Lee Eddy): ama de casa, con su padre (Bill Wise): empleado de la NASA y, con sus hermanos Vicky (Natalie L’Amoreaux), Steve (Josh Wiggins), Jana (Jessica Brynn Cohen), Greg (Sam Chipman) y Stephanie (Danielle Guilbot).
Mientras juega con sus compañeros de escuela, Stan es reclutado, en una misión secreta para ir a la luna, por dos empleados de la NASA, Kranz (Zachary Levi) y Bostick (Glen Powell), y es ahí donde surge la pregunta ¿por qué mandar a un niño de 10 años? Y la respuesta es porque la NASA realizó mal los cálculos y construyó el módulo lunar muy pequeño, imposible para el tamaño de un hombre adulto.
En lo que respecta a la animación, Richard Linklater usa la técnica de la rotoscopia, técnica que consiste en crear secuencias animadas al trazar sobre un metraje grabado en live-action, fotograma a fotograma para crear movimientos bastante realistas, en Apolo 10 ½, esta técnica solo está aplicada a los personajes, mismos que en su diseño mantienen una calidad de línea muy fina, esto hace que los personajes luzcan como si fueran creados para un comic impreso, además que las luces y sombras están bastantes definidas para crear ese efecto con los personajes.
Por otro lado, los escenarios están creados en 2D, es posible ver claramente en los arboles de la película las pinceladas o manchas de color para lograr ese efecto, lo cual da personalidad a la cinta porque también mezcla elementos en 3D y animación en 2D, prueba de ello son los trazos son los que hacen un gran contraste con los personajes y hacen que centremos nuestra atención en ellos.
Durante gran parte de la película se hace evidente el uso de una paleta de color cálida, con bastantes tonos rojizos, morados y rosas, en mi particular punto de vista, creo que la iluminación empleada juega un papel esencial en esta cinta, ya que esas exageraciones en la luz permiten ver esos detalles, tanto en personajes como en escenarios, incluso, podemos apreciar esas sombras sin difuminar en los personajes, las pinceladas en alguna lámpara, hasta las líneas finas que definen a un sillón; es decir, con la iluminación Linklater nos ayuda a sumergirnos en ese ambiente de añoranza y nostalgia.
Y aunque la historia está muy centrada en cómo era la vida estadounidense en los años sesenta, esta obra también podría despertar nuestros propios recuerdos de cuando éramos niños, dicho esto, Apolo 10 ½ es una cinta disfrutable y entretenida, con un estilo de animación del rotoscopio que encaja perfectamente con la nostalgia de la era espacial.
