Por: Redacción Criterio Diario / Foto: Twitter: @Batallitass
En Alemania, las industrias y ciudadanía ven cómo los niveles del agua en el río Rin han ido disminuyendo, dejando al descubierto las llamadas “piedras del hambre”, que no son otra cosa sino registros de otras sequías, por lo tanto, temporadas de hambruna.
En Emmerich, en la frontera entre Países Bajos y Alemania, el nivel del río Rin disminuyó 4 centímetros en tan sólo un día y llegó a marcar cero en cuanto a la medición de profundidad.
Al menos así recién lo reportó Holger Loesch, subdirector del grupo industrial BDI que dijo que las cosas se complican para el transporte de mercancías en el río Rin por los bajos niveles de agua que registra, provocados justo por la sequía.
Loesch explicó que “sólo es cuestión de tiempo para que la industria química y siderúrgica” salgan perjudicadas, pues las mercancías o productos no podrán pasar por el Rin precisamente por los bajos niveles de agua.
La misma gente de Alemania se ha dado cuenta de cómo este río se ha ido drenando. En Kaub, por ejemplo, la sequía es evidente sólo con el espacio que el agua cedió a las rocas y el hecho de que la gente puede caminar sin problema por ahí.
Esta sequía también ha hecho visibles a las “piedras del hambre”, inscripciones o registros hechos en las piedras de los ríos de Alemania y Checoslovaquia.
Especialistas en medio ambiente, desarrollo urbano y medios alemanes han notado la reaparición de estas inscripciones en los ríos de Alemania y Checoslovaquia. Las inscripciones más antiguas datan del siglo XV y se conocen piedras marcadas con los años 1417, 1473, 1616, 1630, 1654 y 1666. Estas inscripciones (acompañadas de frases o advertencias) son las fechas de sequías extremas pasadas.
Fueron grabadas en las piedras de los ríos para tener un registro de estas temporadas y, por lo tanto, de la hambruna y pobreza que provocaron.
En la actualidad se llega a los niveles más bajos que han alcanzado los ríos en Europa, sobre todo al topar el mensaje de una de estas piedras en el río Elba (Checoslovaquia) y que data de 1616: “Si me ves, llora”.
Esta sequía no la podemos entender si no miramos el impacto del cambio climático y lo que ha pasado en este verano en Europa: olas de calor, incendios forestales y, claro, sequías.

