¿Ven como las coincidencias están en todos lados y si queremos les damos un significado? Que muchos de nosotros, conscientes o no, hayamos vivido 2 o 3 temblores en día 19 de septiembre es una señal de que la vida aun nos puede sorprender aun cuando creemos ya estar preparados.
Pero bueno, algo que siempre va unido a esto del temblor es comer el bolillo para el susto y no creo muchas personas realmente vayan y se coman un pan, pero el pan es maravilloso, hermoso y sublime. Ya más allá de la adicción generacional al pan dulce, que en mi familia me saltó ya que el único pan dulce que amo son las hojaldras, las cuales he comido desde mayo; pero mi abuelito, Jesús bendito, era un experto conocedor de los panes dulces, algunos ya ni los hacen, pero creo a todos los que pasamos por sus cuidados, nos dejó uno favorito, en mi caso son las rebanadas de mantequilla.
Pero hacer pan es de las cosas más satisfactorias del mundo, algo que nos lleva a miles de años atrás en nuestra historia y que no ha dejado de nutrir muchas generaciones. Hacer un pan a partir de la mezcla de unos ingredientes, trabajar la masa y desahogar más de una frustración, tenerle paciencia a la masa para crecer, para no abrir la puerta del horno y esperar aún más para que se enfrié ese panecillo, es un arte.
Mi dios del pan es Irvin Quiroz, puedo pasar horas viendo su programa de hacer pan dulce mexicano, “Panes Mexicanos” es una guía básica para hacer esos clásicos panecillos como la concha y las mantecadas, también enseña a hacer pan salado como las teleras, los bolillos y la clásica cemita, que para mi sorpresa, sabe hacer como dios manda, ya que vivió en Puebla y recomendó ir a las cemitas de “El Carmen”, si eso no es validación, no sé qué más se le pueda pedir. Y en “Pan Artesanal En Casa” explica los métodos de preparación de panes internacionales y nacionales, incluyendo un poco más de sus características e historia.
“El Libro Del Amante Del Pan” de Lionel Poilane, además de dar más recetas e historia, explica como cortar cada pan, si es mejor en su estado natural o tostado, si va mejor con aceite o con queso; la importancia de usar una harina u otra y de cómo cada panadero tiene sus técnicas favoritas y las bases que todo, el que se quiera llamar panadero, debe seguir para respetar la tradición de mezclar agua, harina, sal y levadura.
Pero ahora sabemos que nuestro amado pan, base de la alimentación de antiguas civilizaciones, es casi de Satán, el trigo es el alimento del diablo y el causante de miles de males que nos mataran lentamente. ¿Qué demonios pasa con esto de la evolución que hay gente que es alérgica al trigo cuando ha sido base de la alimentación por miles de años?
“Cerebro de pan” del neurólogo David Perlmutter nos cuenta que los carbohidratos están destruyendo nuestro cerebro. Los granos enteros, pueden representar amenazas a la salud con consecuencias como demencia, ansiedad, depresión, diabetes, obesidad y mucho más. No creo el hombre esté mintiendo, más cuando conoces a personas que se comen 3 o 4 panes diarios y se preguntan porque el colesterol está por la nubes (yo culpo de eso a la leche de vaca, pero eso es otra historia). Tampoco dudo que las personas que elijan dejar el trigo si estén más “sanas” pero seguramente siempre extrañaran el delicioso sabor de un panecillo de su infancia.
Opciones ahora hay muchas; “Pan Supersano Sin Gluten, Sin Harinas, Sin Lácteos Y Sin Huevo. Recetas Y Técnicas De Panadería Y Repostería” de Beatriz De Urbion, suena triste muy triste, pero si se dan la oportunidad de probar este tipo de panadería verán que no es malo, carísimo y nada que ver con el pan de trigo, pero no es malo, es diferente, además ahora hay que tener opciones, no sabemos con qué alergias nos encontremos en nuestro futuro, y si les hablo a ustedes que están en los treinta y tantos y se dan cuenta que ya no pueden comer muchas cosas que antes sí.
Como sea, aunque la ciencia nos quiera decir que no hay ningún dato científico que nos diga que tiembla más en septiembre y más específicamente en el día 19, es mejor prevenir que lamentar y si podemos hacer nuestro pan mientras esperamos el temblor del próximo año, pues ¿qué mejor?

