La iglesia católica es una institución de poder, posiblemente la más longeva y la que más ha sabido adaptarse a los cambios sociales y políticos, incluso cuando en apariencia se resiste a ellos. Martin Scorsese retó en 1988, con su película La última tentación de Cristo, a la poderosísima iglesia, dirigida entonces por el popular, carismático, conservador, intolerante y ultraderechista Juan Pablo II, quien ofendido por el contenido por el contenido del film, intentó por todos los medios vetarlo.
No se trataba de la iglesia poderosísima e inquisitoria que dominó todos los aspectos de la vida de Europa y sus imperios en otros tiempos, ésta ya no tenía ejércitos ni legitimaba reyes, era una iglesia alejada de los tiempos en los que, por ejemplo, el papa Alejandro VI de la familia Borgia, dividió a América decidiendo quienes seríamos españoles y quienes portugueses; al contrario, el papa resultaba extremadamente carismático e intentaba incidir políticamente en todo el mundo, pero su iglesia perdía católicos a pasos acelerados.
Para 1988, el mundo ya había visto el musical Jesucristo Superestrella y La vida de Bryan, ambos saliéndose mucho del guion que dictan los evangelios pero no generaron las mismas reacciones ni las prohibiciones.
Para ese momento, Scorsese contaba ya con un prestigio muy importante, ya había dirigido Calles Peligrosas, Taxi Driver y Toro Salvaje, y ganado una nominación al Oscar y la Palma de oro en Cannes, no había la menor duda de que su cine era de gran calidad lo que ofendió aún más a los católicos.
Las protestas generaron 14 heridos en su estreno en el cine Saint Michel en Paris, en el que fanáticos católicos aventaron bombas molotov a la sala de cine, generó protestas en distintos lugares y que se prohibiera la película en varios países, entre ellos México, un país que contempla el Estado laico en la Constitución desde 1857, 131 años antes de la exhibición del film.
A partir de aquí hay spoilers…
La película muestra a un Jesús carpintero que comerciaba con los romanos, temeroso de la misión que tenía y lleno de dudas y contradicciones, en la que María Magdalena tiene un papel protagónico y se sugiere muy brevemente un encuentro sexual entre ella y Jesús, se queja de por qué se le abandonó en la cruz y finalmente cede a la última tentación: una vida normal haciendo una familia con María Magdalena. Sin embargo, hay que decir que es muy probable que la mayoría de los católicos que protestaron lo hicieron sin haber visto la película que muestra a una persona en vez de a un Dios.
La última tentación de Cristo no es ni de cerca la mejor película de Scorsese, me atrevo a decir que no es siquiera buena, entretenida, de buen guion o de gran producción, de hecho los premios que ganó tuvieron que ver con la música y aunque se nominó a Scorsese al Oscar al mejor director, pudo haber tenido que ver con la polémica más que con la calidad de la película; pero el retar a una institución de ese tamaño con una historia alterna tiene un enorme mérito.
Aquí dejo el trailer:

