Murió Fernando Botero, el pintor más célebre de Colombia, a los 91 años

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Por: Redacción Criterio Diario / Foto Twitter: @Arteymas_

Fernando Botero Angulo, célebre pintor y escultor colombiano, falleció a los 91 años, tras una prolífica trayectoria de su obra. Su obra ha visitado tantos países y ha recorrido Latinoamérica como de Europa.

“Su vida es el testimonio de quien decidió, desde muy temprano, hacer de su vocación un esfuerzo por crear un estilo que ya es parte de la historia del arte”, declaró esta mañana del 15 Juan David Correa, ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia.

Fernando Botero Angulo padecía de neumonía y fue ingresado al hospital. Sin embargo, el jueves 14 de septiembre regresó a casa para seguir con su recuperación

Gustavo Petro, presidente de Colombia, llamó a Fernando Botero como el pintor de las tradiciones y defectos de este gran país. “El pintor de nuestras virtudes”.

Es sus obras se veían esculturas, pinturas o retratos de gente de grandes dimensiones o su tendencia a las personas “rechonchas”, como muchos asiduos a su obra artística lo consideraban. La obra de Fernando Botero Angulo fue reconocida precisamente por la experimentación del volumen, tanto en la pintura como la escultura, y lo que llaman los valores táctiles.

Que no son otra cosa más que las representaciones de objetos o cuerpos que hacen que una persona pueda “sentir” su peso y volumen. En pocas palabras, que estimulan su imaginación mediante las dimensiones que adquieren esas representaciones fuera de lo común.

Fernando Botero Angulo nació el 19 de abril de 1931 en Medellín, Colombia. Fue hasta la década de los 50 que el artista pudo contactar con los grupos intelectuales más importantes de este país latino.

En 1951 Fernando Botero llevó a cabo sus dos primeras exposiciones, de manera individual, en Colombia; esa misma década viajó a Europa, donde fue influido por el arte renacentista.

Botero llegó a trabajar en México y Estados Unidos, países donde expuso y fue reconocido por su “inusual” trabajo.

“Botero conoce la anatomía humana, porque no dibuja personas gordas, sino que distorsiona las proporciones del cuerpo, las modifica”.

La obra de Fernando Botero descansa y se preserva en todo el mundo. No obstante, existe un lugar especial en La Candelaria, el centro histórico y cultural de Bogotá.