Casi todos los países de América Latina se independizaron en el siglo XIX y varios de ellos iniciaron la lucha por su independencia en 1810, de tal modo que parece que los libertadores se pusieron de acuerdo para hacer frente al dominio de España y buscar autonomía.
Aunque cada nación tenga su propia historia, existen algunas similitudes entre los procesos de independencia que no se pueden ignorar:
Los iniciadores de los procesos de independencia, exceptuando a Haití, fueron parte de las élites, es decir por personas que contaban con recursos económicos, formación académica y militar y que querían poder ser parte de las decisiones y cargos públicos, lo que implicó que quienes iniciaron los movimientos conocían el proceso de independencia de Estados Unidos, la revolución francesa y las ideas de los pensadores ilustrados de libertad como Rousseau y Voltarie,
Además, la invasión de Napoleón a España y haber nombrado a su hermano José Bonaparte en el trono de España, generó que dichas élites criollas se inconformaran aún más al servir a un rey francés producto de una invasión y una imposición, que además atentaba en contra de la inquisición, que en las colonias americanas fundamentalmente católicas, representaba un atentado en contra de Dios. Esto generó que en la Nueva España, Nueva Granada, Río de la Plata y el Virreinato de Perú estallaran movimientos de independencia en 1810, lo que resultó que, entre 1821 y 1822, casi todas las colonias españolas lograran su independencia.
Por su parte, Brasil también inicia su proceso de independencia por la invasión de Napoleón a Portugal, sin embargo en este caso, el rey Juan VI se muda a Brasil y funda la capital ahí mismo, pero posteriormente, ya con Napoleón derrotado y por conflictos entre los políticos portugueses, los brasileños logran su independencia en 1822.
Después de los conflictos de independencia las nuevas naciones tuvieron conflictos internos y guerras civiles que resultaban de los conflictos por el poder y los debates acerca del modelo de país que debían tener, en ese momento los conflictos eran entre adoptar modelos centralistas como el francés o federalistas como el de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, todos los países adoptaron al catolicismo como su religión oficial, que si bien fue una de las imposiciones españolas, después de 300 años de conquistas y aunque contradecía las ideas de los pensadores ilustrados, no era posible crear un país de ningún otro modo debido a que la inmensa mayoría de los latinoamericanos eran ya en ese momento fervientes católicos.
La historia de América Latina parece conectada, con causas y resultados similares; y aunque cada una tuvo su propia historia, resulta interesante el ver lo parecidos que somos y como las ideas de libertad e independencia fueron una demanda que tuvo todo el continente por las mismas razones.

