Atalanta se corona en la Europa League

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Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @gianluigibuffon

El Atalanta de Italia venció con autoridad por 3-0 al Bayer Leverkusen alemán para conquistar la Europa League en el Aviva Stadium de Dublín, su primer título europeo.

Ademola Lookman anotó en los minutos 12, 26 y 75, convirtiéndose en el primer jugador en anotar un triplete en la final de dicho certamen de clubes europeo.

Además, la Dea acabó con el invicto de 51 partidos del conjunto alemán, que se quedó a las puertas de un ‘triplete’ que hubiera supuesto el broche de oro a una temporada igualmente histórica.

El Atalanta se proclamó campeón de Liga Europa en una noche mágica, en la primera final europea de su historia, destrozando en Dublín a un histórico Bayer Leverkusen (3-0) y con el nigeriano Ademola Lookman como héroe absoluto, autor de un hat-trick espectacular con el que glorificó a la diosa griega encarnada en un pequeño equipo de fútbol.

Eran 51 partidos seguidos los que el Leverkusen llevaba sin perder. Era una sensación de superioridad absoluta la que emanaba el equipo de Xabi Alonso durante toda la temporada. Era un ‘triplete’ histórico el que oteaba el combinado de las aspirinas, que portó el cartel de favorito en Dublín de manera merecida por su inolvidable año, en el que ganó una Bundesliga -la primera de su historia- para el recuerdo.

Pero el Atalanta, un equipo de la pequeña localidad de Bérgamo, situada a apenas 60 kilómetros de Milán, en el norte de Italia, se convirtió en aquella pequeña aldea gala irreducible de Astérix y Obélix, encarnados en Gasperini y Lookman, que quiso ser una excepción para escribir su propia historia.

Porque llegó a su primera final europea y la ganó. Un Lookman que pasará a la posteridad con una final de ensueño que culminó una campaña igualmente dorada y que regaló a la ciudad de Bérgamo un título inolvidable. La goleada de Anfield, el paseo ante el ‘invicto’ Leverkusen, el premio a la ‘Era Gasperini’.

Los de Gasperini lograron lo que muy pocos habían logrado durante esta temporada: desdibujar a un Leverkusen que, perdido, superado en los costados, incapaz de superar la presión alta de los de Bérgamo, sucumbió en la primera mitad sin paliativos.

En el minuto 12 tras una gran jugada colectiva. La calma de Koopmeiners para encontrar a Zappacosta, el pase atrás del carrilero italiano y el área lleno de jugadores nerazzurri. Esa es la Dea de Gasperini, la esencia de un equipo que asombró hace algunos años con un ataque desvergonzado y que ahora brilla también por su solidez en defensa. Justo la que le faltó a Hincapié, totalmente dormido en el corazón del área y dejando el bandeja el remate al protagonista de la noche.

Aprovechando el mareo de un Leverkusen noqueado y frío por la situación que vivía, el nigeriano decidió sacarse de la chistera uno de los goles del torneo. Recibió en el balcón del área y todo el mundo supo que iba a buscar la puerta con una diagonal. Le tiró un caño a Xhaka y la puso al palo largo, inalcanzable para la estirada de Kovar.

Sólo la calidad individual de los Wirtz, Boniface, Grimaldo o Xhaka generó alguna duda, siempre solventada o por la zaga bergamasca o por un Musso gigante bajo palos.