Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @SuperChannel_12
La detención del narcotraficante Ismael ‘Mayo’ Zambada fue realizada por el FBI, revela una investigación del periodista Luis Chaparro.
A dos años del aseguramiento, ocurrido en julio de 2024, se dieron a conocer detalles del operativo.
Hasta ahora se sabía que Joaquín Guzmán López puso una trampa al ‘Mayo‘ para llevarlo a Santa Teresa, Nuevo México, donde fue capturado por el Gobierno de Estados Unidos.
Nueva información detalla que la operación fue efectuada por el FBI y que la aeronave que sirvió para el traslado del narcotraficante fue modificada para hacerla parecer más reciente, a fin de no levantar sospechas.
Asimismo, una imagen muestra al ‘Mayo‘ Zambada descender del avión pequeño rodeado de cuatro agentes de Estados Unidos; otra imagen muestra a Joaquín Guzmán López siendo llevado esposado por un agente.
Asimismo, imágenes del interior de la aeronave dan cuenta de que posiblemente hubo forcejeos, se notaron manchas de zapatos en los asientos, ventanas dañadas por golpes y el respaldo de algunos asientos rotos.
También se advierte que los pasajeros llevaban consigo comida chatarra comprada en alguna tienda.
Una declaración oficial del FBI detalla que se llevó a cabo “un operativo heroico sin precedentes que llevó al arresto y traslado de uno de los principales objetivos del Gobierno de Estados Unidos“.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló nuevos detalles sobre la aeronave Beechcraft King Air utilizada en el traslado que culminó con la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López en un pequeño aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, hace casi dos años.
La agencia federal difundió un reporte con detalles de su investigación en torno a la aeronave al anunciar formalmente la donación del avión al War Eagles Air Museum, ubicado en el aeropuerto del condado de Doña Ana, en Santa Teresa, donde será exhibido por al menos dos años. En ese pequeño aeropuerto, ubicado cerca de El Paso, Texas, ambos capos fueron capturados el 25 de julio de 2024.
Entre las revelaciones sobre el avión, el FBI informó que, al analizar el número de serie BB-1137, ubicado en el marco de la puerta de la cabina, identificó que había sido alterado. Asimismo, concluyó que la matrícula N287KA había sido clonada, un dato que ya había sido reportado previamente.
“Tras una inspección más exhaustiva del fuselaje, se concluyó que el número de serie real de la aeronave era BB-191. Este número se encontró en varios paneles internos del fuselaje e indica que la aeronave es de 1976”.
Durante el evento, encabezado por el agente del FBI Conal L. Whetten y personal del museo, cuya colección está compuesta en su mayoría por antiguas aeronaves de guerra, los medios de comunicación pudieron observar el interior del avión.
Al analizar la aeronave, el FBI encontró que había sido pintada al menos tres veces y reconstruida en varias ocasiones “a lo largo de su vida útil”.
“La aeronave carecía del transmisor localizador de emergencia (ELT), que debería estar ubicado en la cola”, indica el documento. “No se encontraron los libros de registro y varias placas de datos del motor estaban alteradas o habían sido retiradas”.
De acuerdo con el FBI, los agentes también concluyeron que el tren de aterrizaje parecía ser uno de los componentes incorporados más recientemente al fuselaje.
“Dentro de la cabina, también se descubrieron piezas no aeronáuticas relacionadas con el sistema de combustible. Estas piezas correspondían a una pila de combustible interna, lo que le daba a la aeronave un mayor alcance de vuelo”.
Además, los agentes del FBI determinaron que la aviónica de la aeronave, es decir, su sistema electrónico, “no era estándar y estaba codificada”, de acuerdo con el documento.
Por ejemplo, señala el reporte, para encender el sistema digital del avión, denominado panel Garmin, “era necesario presionar una secuencia específica de interruptores. Solo se habían guardado cuatro planes de vuelo en la unidad Garmin GTN 750 ubicada en la cabina”.
En el reporte, la agencia detalló las alteraciones que encontró en distintas secciones del avión, como la cola, las alas, la cabina, los motores y el compartimento nasal. En la cola del avión, por ejemplo, el FBI encontró que los paneles de acceso habían sido retirados de ambos lados.
“Se retiró el transmisor localizador de emergencia de la aeronave. Se encontró el cableado del ELT suelto en la sección de cola. La botella de oxígeno parecía haber sido reemplazada recientemente. No se pudo verificar la fecha de fabricación ni la de instalación. La luz de señalización trasera estaba pintada. No se podía ver durante el funcionamiento”.
Desde que ocurrieron los arrestos, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador exigió a Estados Unidos informar sobre su papel en la operación. El reclamo lo ha mantenido su sucesora, Claudia Sheinbaum que reiteró esa exigencia al responder a la prensa sobre reportes que publicaron extractos de un libro de memorias próximo a publicarse, escrito por el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar.
Sheinbaum reaccionó en particular a lo escrito por Salazar sobre los presuntos temores de López Obrador respecto de lo que “El Mayo” podría revelar sobre las redes de complicidad entre el Cártel de Sinaloa y funcionarios mexicanos.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR), durante la gestión de Alejandro Gertz Manero, acusó en su momento a Estados Unidos de no haber respondido a varias solicitudes de información sobre el vuelo y la aeronave, como registros aeronáuticos, el número de serie real del avión, la constancia de recepción del vuelo por parte de las autoridades migratorias, entre otros datos.
Otra incógnita de la operación es la identidad y el paradero del piloto que habría operado el avión que trasladó a los capos hasta el lugar de su captura. De acuerdo con reportes oficiales, al aterrizar la aeronave solo viajaban “El Mayo”, Guzmán López y un piloto que nunca ha sido identificado de forma concluyente.
Las especulaciones en torno a la supuesta participación de Estados Unidos en la operación llevaron al Departamento de Estado, durante la administración de Joe Biden, a desmentir que el piloto hubiera sido un agente suyo.
“No era nuestro piloto, no era nuestra gente. El piloto no era un empleado del Gobierno de Estados Unidos ni tampoco un ciudadano estadounidense”, afirmó el Departamento de Estado en un comunicado posterior a los arrestos.
