Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @ MVS_Puebla
Un desplome de hasta 90 por ciento en sus ingresos registran unos 80 comercios establecidos, como misceláneas, restaurantes, papelerías, copiadoras y estacionamientos, que se encuentran en los alrededores de la antigua sede de la Secretaría de Planeación y Finanzas (SPF), ubicada en la colonia Azcárate, tras la mudanza de los trabajadores de esta dependencia a la zona de Angelópolis, así como también los escasos puestos ambulantes que aún quedan en el área, los cuales ya buscan otras zonas de la ciudad para vender sus productos.
A los comerciantes de la zona les han llegado rumores acerca de que al antiguo edificio de la SPF llegarían los empleados del Registro Público de la Propiedad, el cual actualmente tiene su sede en el número 1006 de la calle 7 Norte, en el Centro Histórico; sin embargo, esto es solo un rumor, además, los afectados calculan que llegarían alrededor de 300 burócratas cuando se fueron más de tres mil.
Debe recordarse que el gobierno del estado mudó las instalaciones de la SPF a un edificio que se localiza en la avenida Cúmulo de Virgo, con el objetivo de centralizar las operaciones del gobierno y modernizar la atención, hecho que, a decir de los comerciantes tanto establecidos como informales de la colonia Azcárate, en donde se encontraba, pulverizó sus ventas, por lo que lamentaron la decisión.
Los vendedores indicaron que la situación no solamente afecta a los negocios que se encuentran en la avenida 11 Oriente y la 24 Sur, sino a toda la manzana, es decir, en calles aledañas como la 7, 9, 13, 15 y 17 Oriente, en donde hay negocios como copiadoras, papelerías, tiendas de abarrotes, loncherías, restaurantes pequeños y medianos, estacionamientos, entre otros, cuyos propietarios insisten en que sus entradas se redujeron en un 90 por ciento.
Explicaron que los empleados y las personas que acudían a realizar trámites a la SPF son los que daban vida a sus negocios, ya que consumían todo tipo de productos, desde las ocho de la mañana y hasta después de las seis de la tarde, además, pues salían a comprar desayunos, algún tipo de refrigerio para el mediodía, así como comidas e inclusive cenas.
Uno de los rubros más afectados es el de los estacionamientos, pues los encargados narraron que sus ingresos han caído en más de un 50 por ciento, tanto en las personas que llegaban a estacionar sus vehículos por un par de horas como en los que contrataban pensiones. Ahondaron en que aún no saben si tendrán que recortar o no puestos de trabajo, aunque reiteraron que la mudanza representó para ellos una crisis económica.
“Se comenta, se dice, se rumora, que van a venir otras dependencias, que va a venir el Registro de la Propiedad, que está en el Centro (…) pero no solamente esto –la mudanza– afectó a la calle sino a toda la zona, en donde quiera que haya ido, ese es el comentario, los estacionamientos, las tienditas de ahí, abajo, todo”.
La situación de pequeños restaurantes de la zona también es similar, pues señalaron que dejaron de vender desayunos para los burócratas y meriendas, en grandes cantidades, como la demanda lo exigía, por lo que sus encargados dijeron sentirse en total incertidumbre por la circunstancia.
Comerciantes y propietarios advirtieron que el cierre gradual de puestos informales también reduce el flujo peatonal que antes animaba la zona. Algunos comerciantes mencionaron que, sin un plan de reactivación comercial por parte de las autoridades, la recuperación sería lenta y probablemente insuficiente para mantener todos los negocios en operación.
Ante la crisis, señalaron la posibilidad de acudir a áreas del comercio informal, no obstante, admitieron que esas medidas solo funcionaban de manera parcial y urgieron a las autoridades a presentar soluciones más estructurales.
Los afectados pidieron a la administración estatal un programa de reactivación con incentivos temporales, capacitación y promoción. La propuesta quedó registrada y se solicitó la convocatoria a una mesa de trabajo para definir acciones concretas.
Pidieron que funcionarios estatales inicien un análisis para atraer nuevas dependencias y servicios que pudieran revitalizar el área, ya que hasta la fecha no hay plazos ni compromisos firmes, lo que mantiene la incertidumbre entre los comerciantes.
Mientras los afectados buscaban opciones, varios locatarios comenzaron a explorar la migración a zonas con mayor flujo, así como la diversificación de servicios —por ejemplo, ofrecer ventas en línea, entregas a domicilio y convenios con oficinas privadas— como estrategia para sobrevivir al periodo de transición impuesto por la mudanza institucional.
