Depredadores… en todos lados

Angelica Lobato Torres Criterios

Como les contaba en la última nota, hay gente enferma en todos lados… y el que justo acabo de ver como un señor le tomaba fotos a una señora que traía unos pants 2 tallas más chicas de la que necesitaba y por tanto, se le veía un trasero que yo no consideraba agraciado pero evidentemente al señor si… Me puso a pensar en casos locales de esta clase de gente. Por cierto, la señora se dio cuenta y creo hasta se hacía mensa… y pues ante eso ¿Qué puede hacer una?

Y si bien, hay libros que hablan de casos de violencia sexual en México, el primero que salía en mi búsqueda fue “El Roedor” de Heidi Putscher. Yo aún recuerdo cuando Andrés Roemer era una de esas personas que veías en la tele en su programa “Entre lo público y lo privado” y decías, bueno… esta interesante. Cuando inició “Ciudad de las Ideas”, ciclo de conferencias patrocinadas por Tv Azteca, hasta te alegrabas de que Roemer hubiera elegido a Puebla para que fuera la sede. Nunca fui, pero conozco a gente que lo hizo y hablaban de que era algo muy interesante; he de admitir a mí las conferencias me matan de aburrimiento pero cuando veía a los ponentes más de una vez me quede con las ganas.

Pero ahora, Andres Roemer es un prófugo de la justicia, está escondido en Israel para no enfrentar los cargos en su contra, ya que ha sido acusado por más de setenta mujeres de haber abusado sexualmente de ellas, una de ellas es a autora de “El Roedor”. Heidi Putscher nos cuenta lo que ella vivió a manos de este líder de opinión, autor, profesor, periodista, impulsor de la cultura y el arte. Pero Putscher, habla de cómo las cosas no son como las pintan o las pintaban en aquellos días, Roemer era su profesor cuando la acosó.

“Ciudad de las ideas” estaba tan relacionada a él que tuvo que cambiar de nombre; que acá entre nos, una, sin estar en el medio, escuche cosas al respecto. Varias empleadas de Tv Azteca fueron sus víctimas ya que él, al tener una cercana relación con el dueño de la televisora, las amenazaba con quitarles el trabajo si no accedían a relacionarse con él o si hablaban de lo ocurrido.

Entre los relatos de sus ataques está un bailarina, reporteras, empresarias y mujeres que solo buscaban un trabajo; todas describen el mismo lugar del crimen, el mismo método; él lo negó mil veces aunque al final nadie podía defender lo indefendible. Con esto quedan disminuidos los malos manejos de recursos públicos y privados, su pésimo papel representando a México en el extranjero; el gobierno de México tuvo que pagar por reparar un daño que se maltrató cuando fue enviado a la casa de Roemer en Paris, una casa donde vivía un famoso futbolista, además de que el gobierno de Peña nieto pago por llevarle su coche y a todo su personal de servicio mexicano; lo cual no fue del todo una sorpresa porque era claro que Peña Nieto decidió que Roemer fuera embajador por su amistad en lugar de por su capacidad o sus méritos.

Andrés Roemer se esconde en Israel, un país que se vio beneficiado, ilegalmente, por él cuando trabajaba con la UNESCO; sus cuentas bancarias están congeladas, hace no mucho pidió que le enviaran las carpetas de las investigaciones en su contra pero le fue negado el acceso; la justicia mexicana no ha logrado que Israel lo extradite, pero libros como este no dejaran que sus delitos queden ocultos o impunes; muchas de las víctimas de Roemer no lograron que la procuraduría investigara sus casos porque en México existe la limitación del tiempo para denunciar una agresesión sexual; un dato que no es conocido por todos.

El leer de estos temas llega a ser indignante pero al final es educativo, te enteras como es la ley, como es la justicia, como “trabajan” los depredadores en un mundo en que una como mujer debe de cuidarse… yo sé que no deberíamos tener que “cuidarnos” pero el mundo es enfermo y triste y hay que hacerlo.