La Navidad duele.

Angelica Lobato Torres Criterios

No tienen una idea de lo difícil que es escribir este texto, si, fue un año complicado y una persona más se fue y está ahora rodeado de las personas a las que más amo; pero yo me refiero a que duele físicamente, mis dedos duelen, no, arden de estar preparando chipotles navideños. No es la primera vez que el preparar comida para mi familia causa este terrible dolor y estoy segura no será la última, y lo vale.

“El Picante. Libros De Los Chiles” de David Floyd nos cuenta la historia del culpable de mi dolor, el cual comienza en las selvas amazónicas, hogar de una planta que produce un compuesto alcaloide que puedo llamar mi enemigo mortal. A los chiles los podemos encontrar en todo el mundo. Aquellos que consumen chile reportan síntomas incontrolables que incluyen sudoración, tos y secreción nasal; sin embargo, por extraño que parezca, todos estos culminan en un sentimiento de bienestar general, cosa que no pasa cuando el picante se impregna en la piel o en los ojos, es más a mí ni siquiera me gusta comerlo; para mí el chile oculta el sabor de la comida, pero gente como mi abuela o mi suegro, juran lo contrario, para ellos la comida sin picante no sabe, aun así seguiré preparando comida picante y en especial estos chiles rellenos, los favoritos de mi papá.

Oh la Navidad, nuestra fiesta oficial para comer como cerdos a final de año, ya que no nos hagamos tontos, para disfrutar de la comida no hay excusas; pero hay una historia, es más hay muchas historias que nos explican esta fiesta. “Breve Historia De La Navidad” de Francisco José Gómez nos cuenta sobre como la Navidad y su celebración han estado presentes durante más de mil quinientos años. El camino recorrido ha sido largo y nuestras tradiciones tienen influencias muy variadas iniciando con actividades paganas y de los inicios del cristianismo; cuestiones religiosas, políticas, del folclore y las costumbres populares propias de las naciones cristianas y la actuación de determinados personajes dieron forma y enriquecieron estas fiestas.

Pero volviendo a la comida, la comida navideña expresa la cultura y la historia de las familias, ya sea que se prepare en casa o se compre ya hecha; lo que comemos hoy viene de la unión de una rama familiar que se alimenta de las personas y las tradiciones de las personas que se unen. Las recetas que pasan de generación en generación, aunque indican el procedimiento preciso, nunca serán los adecuados para que el platillo en cuestión sepa como lo hacían en generaciones anteriores.

En el caso local, “Influencias Extranjeras En La Cocina Poblana” de Alicia Flores Ramírez, nos habla sobre la fama de la cocina de Puebla, que es patrimonio de la humanidad. Si bien no hay un platillo poblano que podamos llamar tradicional, preparaciones como el pavo o el bacalao a la vizcaína forman parte de cenas navideñas que se han adaptado a las cocinas poblanas, ya sea por los ingredientes locales o por los extranjeros que han llegado a nuestro estado con gran cantidad de productos importados de Europa.

Feliz navidad a todos, coman rico, tómense el omeprazol antes de cenar y beber para que no haya demasiados estragos; coman deliciosamente y disfruten de la compañía familiar y de crear nuevos recuerdos y tradiciones; los regalos se olvidan, pero los grandes momentos familiares siempre se recordaran.