Se nos fue una de las mas grandes representantes del despecho femenino de nuestro país; Paquita la del Barrio nos dio, gracias a sus canciones, varias de las mejores frases para liberar el rencor y el dolor que solo una decepción amorosa puede causar. La expresión “Rata de dos patas” es parte del léxico popular, aunque nunca se haya escuchado completa la canción y aunque no seas fan, veías la imagen de Paquita y daban ganas de mentársela a alguien.
Pero el rencor femenino hacia el sexo masculino no es nuevo, las ratas de dos patas han existido durante el inicio de los tiempos y muchas de ellas han inspirado grandes obras literarias.
Y no hay peor animales rastreros que el señor Willoghby en “Sensatez y Sentimiento” y el pinshi Wickham en “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen, ambas culebras ponzoñosas jugaron con los sentimientos de dos jovenzuelas ilusas que creían que el amor solo podía ser perfecto; en “Orgullo y Prejuicio, la víctima es la hermana del señor Darcy, que al ser tan joven fue engañada por su dinero y cuando la escoria de la vida de Wickham se enteró que no tendría herencia la dejo por buscar a una mujer que si pudiera mantenerle los gustos finos; en el caso de “Sensatez y Sentimiento” el adefesio mal hecho de Willoghby si amaba Marianne Dashwood, no se por qué si es una mujer insoportable, pero tambien la dejo por buscar una mejor vida, económicamente hablando.
Otro que es una maldita sabandija es Newland Archer en “La edad de la inocencia” de Edith Wharton; Archer es un abogado que llega a New York y la su cerrada sociedad donde se juzga todo lo diferente y todos hacen lo que “deben de hacer”; ahí está su prometida, la joven e inocente May Welland; un día en la opera ve a la muchísimo más interesante condesa Ellen Olenska que es un frijolito negro en la sociedad ya que dejo a su esposo y volvió a vivir con su abuela. Obvio Archer se obsesiona con Ellen, que es aún más juzgada por decidir divorciarse de su esposo en lugar de soportar como una “buena mujer” haría; Ellen se siente atraída a Archer, pero no hace nada por respetar a su prima menor, pero con el tiempo no pueden ocultar lo que sienten y se declaran su amor, aun así Archer prefiere mantener su palabra con May, haciendo que May viva en un matrimonio sin amor y casi esperando que Ellen espere lo poco que puede ofrecerle… ese si es un animal maltrecho.
Al único que si le toco las consecuencias de ser un desecho de la vida fue al señor Rochester en “Jane Eyre” de Charlotte Bronte; la pobre Jane Eyre sufrio toda su vida, creando un escudo a sus sentimientos y desconfiando del mundo, un día llega a trabajar como niñera para la hija del señor Rochester; en esa casa pasan cosas muy extrañas como incendios, gritos y risas, pero Rochester le dice que no se preocupe, como dicen los malditas cucarachas; con el tiempo el patrón y ella crean una relación de amistad y Jane no puede evitar sentir amor por él, sin embargo el bicho rastrero parece jugar con ella ilusionándola y dándole señales confusas, al final le pide que se case con ella y ella acepta tirando todas las barreras para que el día de la boda llegue la esposa loca… maldita alimaña
Y así tenemos varios la literatura, desde Christian Gray en las “50 sombras de Grey”, hasta Peter Kavinsky en “A todos los chicos de los que me enamore”, creo en todas las historias y aunque haya mucho amor y felicidad, en las historias debe haber un momento en que odiemos al protagonista, porque si no como pueden ser vulnerables y pedir perdón, para que las lectoras seamos ahora las que esperemos una historia de amor similar… y para que podamos dedicar alguna canción de Paquita cuando nos decepcionen… y aunque no, es bien sabroso cantar una de las de Paquis y lo será siempre, una copa dama en su memoria y recordémosla cada que veamos un mumu de lentejuelas.

