Porfirio Diaz es un héroe para Puebla. Sin embargo, pocas personas en la historia generan tanta polémica como él; es decir: se trata de uno de los personajes más relevantes de nuestra historia a quien se le desprecia o se le admira, le atribuyen las peores desgracias, persecuciones, atropellos, pero también uno de los periodos más prósperos y de mayor fortaleza para México equiparando a nuestro país a una “potencia” (término que no se utilizaba en los 1900.
Esto genera que hacer un juicio o emitir opiniones del personaje en cuestión sea difícil, sobre todo en una persona que jugó un papel tan relevante en México al menos desde 1857 hasta 1911, esto representa demasiados sucesos y procesos, en ocasiones muy complejos para sintetizar en la simpleza de decir “fue bueno” o “fue malo”; sin embargo, el Porfirio Díaz sin dudas fue uno de los protagonistas de los republicanos, el bando ganador, de la Intervención francesa.
En la batalla del 5 de mayo el ya General, de entonces 32 años, dirigió la caballería que embistió en contra de los franceses que con imprudencia y soberbia atacaron los cerros de Loreto y Guadalupe, ayudó a replegarlos y los persiguió bloqueando el camino de retirada del ejército francés. Fue uno de los principales comandantes de la batalla al mando de Zaragoza y quien pudo, con la temible Brigada Oaxaca, perseguir a los invasores hasta Amozoc.
En el Sitio de Puebla, 3 años después, Díaz fue uno de los comandantes del Ejército de Oriente que resistió durante 2 meses de sitio y que posteriormente escapó de la cárcel en Puebla, organizó guerrillas para combatir al Imperio de Maximiliano en los montes hasta consolidar nuevamente y dirigir el Ejército de Oriente, principal fuerza militar de Benito Juárez.
Sin embargo, lo que impulsó al General para lograr ser el Dictador durante 30 años, fue la batalla del 2 de abril en contra del temible y poco honrable conservador Leonardo Márquez, el Tigre de Tacubaya, y de Tomás Mejía (por cierto, un general conservador indígena al que la historia no dimensiona), que duró más de 3 días y que marcó definitivamente la derrota de las fuerzas conservadoras de Maximiliano, permitió la entrada de Benito Juárez a la capital y el triunfo de la República. Se trató de una hazaña militar atrevida, descrita entonces como una genialidad y consolidando a Porfirio Díaz como uno de los políticos más importantes de México con el título de “El Héroe del 2 de abril”.
Si Puebla es 4 veces heroica es, en buena medida, gracias al polémico Porfirio Díaz, al que la historia oficial del siglo XX se vio obligada a convertir en el malo del cuento para legitimar el régimen revolucionario del PRI, y al que después una parte de la sociedad conservadora reivindicó como estadista y consolidador del progreso de México.

