Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @LaSemanaUSA
El coloso de Santa Úrsula se vio llenó con las playeras tricolores y verdeamarelas para un encuentro en el que los seguidores —quienes han pagado entre 600 y cinco mil pesos— pudieron rencontrarse con aquellos ídolos que en las últimas dos décadas fueron referentes de ambos países como Kaká, Adriano, Julio César, Rafa Márquez, Oribe Peralta y sobre todo Ronaldinho.
La afición debió sortear el cierre de vialidades y buscar alternativas, entre ellas caminar hasta un kilómetro, para llegar al partido y vivir un episodio de nostalgia futbolística con destellos del jogo bonito.
Aun cuando el gobierno capitalino anunció en redes sociales el corte de vialidades en las zonas aledañas al inmueble y las alternativas de transporte público, el tener que enfrentar estos inconvenientes era el principal reclamo de la afición, sobre todo porque en otras zonas de la ciudad e incluso en la red del Metro también hay obras de reacondicionamiento.
El duelo —que fue custodiado por cinco mil policías— comenzaba en punto de las cinco de la tarde y la afición aún sufría para ingresar pues se saturaron las puertas del estadio. Para el minuto 25 del juego, aún seguían ingresando los seguidores.
En el remodelado campo del Azteca, ahora con cancha híbrida y nuevo sistema de drenaje, Brasil quería imponer la samba. Considerado como uno de los últimos referentes del jogo bonito, ese estilo alegre y vistoso que caracteriza al futbol brasileño, Ronaldinho robaba la atención y ovaciones de los seguidores.
Incluso las fallas del ex jugador del Barcelona eran celebradas. Su estilo, a los 46 años, con el que aún transmite gozo mientras domina con naturalidad el balón le ha valido para alcanzar el éxito deportivo y crear una conexión genuina con la afición.
“Ronaldinho, Ronaldinho”, coreaban con afecto en las gradas después de que erró una jugada ofensiva. La magia de Dinho con un par de toques al balón, así como los goles de Kaká, quien brilló con el Real Madrid, y de Adriano El Emperador, deleitaban a la afición con una esencia de añoranza.
Los referentes mexicanos también desataron emociones con los tantos de Luis El Matador Hernández, quien celebró tras un tiro cruzado, y principalmente de Oribe Peralta, quien marcó un doblete, primero con un cabezazo y luego un remate a bocajarro para recordar su época como goleador del América.
