Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @RepublicaUSA
El presidente estadunidense, Donald Trump, se sometió a otro examen médico, lo que vuelve a poner su salud bajo el escrutinio público después de que ha intentado desestimar las preocupaciones sobre su edad y su energía.
El presidente, quien el próximo mes cumple 80 años, pasó más de tres horas en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para lo que la Casa Blanca describió como chequeos médicos y dentales preventivos. Fue el cuarto examen médico divulgado públicamente de Trump desde que regresó al cargo para un segundo mandato, y se produce mientras intenta proyectar fortaleza de cara a las elecciones de mitad de mandato, que pondrán a prueba su influencia entre los votantes.
En una publicación en redes sociales después de la visita, Trump afirmó que “todo salió perfecto (en mayúsculas)”. El magnate es la persona de mayor edad elegida para la presidencia de Estados Unidos.
En una encuesta de Washington Post/ABC News/Ipsos realizada en abril se encontró que menos de la mitad de los estadunidenses cree que Trump tiene la agudeza mental o la salud física para desempeñarse eficazmente como presidente.
“Creo que la preocupación por la salud física del presidente probablemente está en su punto más alto, y pienso que la edad física avanzada es la preocupación número uno”, afirmó el doctor Jeffrey Kuhlman, quien fue médico de la Casa Blanca durante más de una década con los expresidentes Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.
Para un presidente de la edad de Trump, se esperaría que un examen físico completo incluyera pruebas cardíacas avanzadas, detección de cánceres comunes y una evaluación cognitiva, además de aspectos básicos como estatura, peso y presión arterial, señaló Kuhlman.
La Casa Blanca no ha revelado qué incluyó el procedimiento. “Trump es el presidente más lúcido y accesible en la historia de nuestro país. Trabaja sin descanso para cumplir sus promesas, y se mantiene en excelente estado de salud”, indicó en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle.
En apariciones públicas, a menudo se ve a Trump usando maquillaje para ocultar moretones en las manos, algo que la Casa Blanca atribuye a los apretones de manos y al uso regular de aspirina. En ocasiones se ha mostrado somnoliento durante reuniones y ha mantenido los ojos cerrados durante largos periodos, aunque él niega haberse quedado dormido.
El mes pasado, más de 30 neurólogos, psiquiatras y otros expertos médicos –quienes reconocieron que nunca lo han examinado– sostuvieron en un comunicado que el magnate no estaba mentalmente apto para el cargo y advirtieron de un declive cada vez más peligroso en su conducta, con base en lo que llamaron “signos objetivamente observables de seria preocupación médica”.
La Suprema Corte falló a favor del gobierno de Trump en una demanda sobre restricciones a la libertad de expresión de los jueces de inmigración que afectaba los derechos de los trabajadores federales.
