Amo este primer lunes de febrero, en años anteriores llegaba el día en que te decían: “”te toca trabajar en festivo” y todos decíamos: ¿Festivo de qué? Y alguien, decía: es el día de la Constitución. Este hermoso y algo dudoso compilado de leyes por las cuales nos regimos en este México mágico y musical.
Nuestra Constitución es uno de esos libros que todos conocemos de nombre, que seguramente, si es que no nos dedicamos a algo que nos obligue a consultarla constantemente, tenemos un ejemplar editado hace más de 5 años, ya que lo pidieron en la escuela o en la universidad. Es un libro del cuál seguramente conocemos el artículo 3 y el 123 porque son los que venían en el libro de civismo. También es un libro del cuál siempre pedimos el más barato porque no es necesario tener una edición de lujo ya que seguramente en uno o dos años ya será algo obsoleta.
Pero creo es un libro poco valorado; todos como ciudadanos deberíamos tener la obligación de saber nuestros derechos y obligaciones, en especial para tener plena consciencia de lo que podemos o no podemos quejarnos o exigir. La escuela te debería de enseñar a conocer estas leyes y para eso, deberían de enseñarnos a leer, ya que son complicados y, al no saber entenderlos, se hacen tediosos. Pero dentro de estas leyes está claramente la razón más importante para conocerlas: “La ignorancia de la ley no excusa su cumplimento”, entiéndase como: “Aún si no conocías la ley debes cumplirla y respetarla”.
Nuestra Carta Magna actual es importante, fue la primera en darle un lugar importante a las leyes y derechos sociales y laborales, cuenta la leyenda que después de la promulgación de la Constitución Mexicana, otros países comenzaron a tomar en cuenta estos temas y promulgaron la suya. También es curioso saber que dentro de sus leyes hay sólo 22 que no han sido modificadas desde su promulgación y hay artículos que han sido modificados constantemente, como el artículo 123 que ha modificado las leyes del trabajo digno (si, podríamos estar peor, pero si no sabemos a lo que tenemos derecho ¿Cómo podríamos exigir?).
Esta Constitución dictamina que se prohíbe la reelección y que no debe existir un vicepresidente, ya saben, en aquellos días era común que el Presidente muriera accidentalmente para que alguien pudiera llegar al poder, casualmente… En estos días tenemos que preocuparnos porque no se les ocurra cambiar la ley para que alguien pueda reelegirse. También determina la libertad de culto y la libertad de expresión (por supuesto… libertad).
Ahora bien, las leyes están a la mano de todos, se puede encontrar fácilmente en internet y está redactada en 23 lenguas indígenas. En papel podemos encontrar de todos precios, tamaños y editoriales. Sencillas o con complementos sobre reformas. Comentadas o resumidas. Por algún extraño motivo, hay ediciones más buscadas que otras, entre ellas la del autor Miguel Carbonell de la editorial Tirant Lo Blanch. El autor realiza comentarios para hacer que desde expertos hasta personas que buscan conocer un poco más sobre las normas. Este autor tiene más títulos en que nos explica, de una manera más específica sobre diferentes ramas del derecho.
Por último, otro dato curioso es que la búsqueda de la Constitución inicia literalmente los primeros días de enero y casi siempre las editoriales comienzan a surtir la edición del año vigente hasta que febrero inicio.
Como sea que busquen sus leyes, espero pronto les entre la curiosidad por conocer las normas que regulan nuestra vida como ciudadanos, ya sea para bien o para mal.
angelica.lobato@criteriodiario.com

