Antes de que me linchen los retractores de Frida, quisiera explicar el por qué de esta columna. Hoy día 8 de marzo se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, yo soy de las que creo que no debería de haber como tal un día para celebrar a la mujer, pero supongo que hablar de eso en este momento es como diría mi mamá: “meterse en camisa de once varas”. Pero hoy también es cumpleaños de una de mis mujeres favoritas del mundo que es mi tía Martha Elba y ella es seguidora de Frida Kahlo, así que le dedico esta columna.
Frida Kahlo puede ser considerada la mujer mexicana más conocida a nivel mundial, su historia ha sido contada innumerables veces, en casi todos los idiomas. Su obra e imagen aparecen en la más diversa cantidad de artículos; y podrá gustarles o no sus pinturas, pero creo que la vida de Frida es una historia que todos debemos conocer, más allá de su “mito”.
Me gustaría recomendarles un libro sobre su vida, ya que hay cientos de ellos, desde historias para niños, libros de fotografías, comics y novelas con muchas libertades creativas. Tristemente los que yo llegué a leer en mi periodo “Kalhista”, ya no se editan y cada cierto tiempo se edita una última y definitiva historia de su vida. El último que llego a darme algo de curiosidad es: “Frida intima”, escrito por su sobrina Isolda P. Kalho, porque supongo que haber vivido con ella, aunque Isolda fuera muy joven, debió ser muy interesante. También está disponible “El diario de Frida Kalho” que como el titulo lo menciona contiene poemas, pensamientos y los sueños que la pintora tuvo durante 10 años. Con el tiempo muchos de los libros disponibles se me hacen algo oportunistas ya que creo que cada nuevo “descubrimiento” está basado más en el fanatismo del autor que en la realidad.
No podemos negar que Frida fue una mujer que sufrió, que se sobrepuso al dolor físico y logró mucho más de lo que se esperaba para una mujer en su época. Las historias nos cuentan que siempre se esforzó porque más allá de que la vieran como mujer o esposa del Maestro Rivera, quería que la vieran como una pintora, que reconocieran su talento, sin importar que fuera hombre, mujer o quimera. Ella fue el dolor de cabeza de su mamá negándose a seguir las expectativas de la época de conformarse con ser una esposa y madre, queriendo ser una mujer comunista y atea. Pero como la mayoría de las mujeres, en algún momento quiso tenerlo todo: esposo, hijos, trabajo, amantes, y como la mayoría de los seres humanos, nunca pudo lograr todo.
Tristemente Frida se ha convertido en un estereotipo. Si, es importante reconocer que el que tuviera cejas y bigote sin depilar era una muestra de que para ella la belleza iba más allá de los estándares. Uso la ropa indígena para mostrar la belleza del trabajo artesanal que había en México, pero se volvió para muchas personas un negocio para terceros, una muestra de apropiación cultural y sus obras casi siempre son mal entendidas como muestras de amor para Diego, cuando en su gran mayoría se trataban más sobre su sufrimiento.
Aun así, creo que Frida debe ser reconocida como una gran mujer Mexicana; Dios sabe que prefiero que el mundo piense en ella y su imagen al pensar en México, que en otras muchas cosas por las que nos conocen internacionalmente (Narco, violencia, futbol y últimamente por nuestro Presidente). Ella y su vida son más conocidas que la de cualquier hombre mexicano y por eso celebro a Frida y, al menos en mi familia, me gustaría nunca se dejara de apreciar su vida más que su obra.
angelica.lobato@criteriodiario.com

