Suelta y deja ir…
Dejar ir a alguien es de lo más difícil de hacer, es como un salto al vacío, es una sensación que va hacia algo espeluznante que no queremos vivir ni sentir. Es una sensación de pérdida que duele mucho y cuesta vivir a cualquier ser humano.
Aparte se escucha egoísta como si alguien fuera nuestro, como si la persona que vamos dejar ir fuera de nuestra posesión. Nuestro dolor no es un dolor físico son los momentos que construimos en la mente, los sueños que teníamos con ellos y ahí es donde todo se pone complejo ya que todo está en nuestra mente, expectativas que nos formamos.
Es dejar ir tu pedazo que se quedó con ellos, se convierte en el andamio más delgado. Porque más allá de planear o de desear una vida ideal, en nosotros había algo genuino, había una intención de poner cada ladrillo con esa persona y eso duele mucho. Y tal vez nos duelen nuestros sueños, nuestra ingenuidad o el no saber balancear las expectativas que nosotros románticamente colocamos en otros. Tal vez amamos como si nunca se fueran a ir, nunca nos fueran a dejar.
Eso está bien, no se ama por partes, como si fueses descubriendo una baraja, si amamos damos todo. Al menos yo soy de las que da todo y no me voy hasta que estoy rota y me sacan a pedazos. A partir de darse todo asumimos que no es dejar ir a alguien sino dejar ir todo lo que querías con ese alguien. Es más te emocionaba ese alguien que tú serías junto a esa persona y lo que esperabas lograr junto a esa persona. Pero este dolor que nace del desamor paradójicamente te hace bella y más fuerte.
La sonrisa más hermosa es la que más ha sufrido aprendes a sonreír aún con el dolor aunque quieras borrarte del mapa pero nadie puede borrarte la sonrisa aunque te hayan tumbado todos los dientes, porque aprendemos amarnos en la tragedia y en la victoria y por fin conocemos las dos caras de la moneda y por fin el amor deja de ser convenenciero pero ¿cuándo mierdas dejar ir a alguien?
Existen un centenar de factores para esta respuesta, pero para cada una hay un millar de criterios, yo accionaria de dos formas la primera seria responderme honestamente si en verdad amo a esta persona, si la respuesta es afirmativa y muy honesta sin los tumultos que causan los caprichos o el furor emocional, si he basado mi respuesta en un diagnóstico profundo y sofisticado asumo que entonces hay amor sincero, y si hay amor sincero hay una fuerza inagotable para encontrar la manera más valiente y creativa de superar cualquier reto en una relación lo que separa el ego lo une la humildad y el perdón. De lo contrario para qué continuar si no es así.
La segunda forma honesta es asegurar hacia el cariño y la estima que se siente por la persona, si tenemos este sentimiento debemos explorar los contextos que me ayuden a comprender las más agudas conveniencias, la respuesta a la pregunta: ¿está siendo pisoteada mi dignidad? o solamente está siendo golpeado mi ego y mi egoísmo, la respuesta a esta pregunta define si termino o no la relación y luego viene el cuándo hacerlo, esté cuando hacerlo viene regido por la sabiduría y la paz interior de mi ser, el cómo hacerlo vendría a continuación producto de la autoestima y la seguridad mientras el por qué dejarlo está amarrado a los hechos irrefutables y para terminar algo que pocos entienden es el cómo te vas y es que la gente se le reconoce más por cómo se va que por cómo llegó. Al irse es por decisión propia, retroceder con dignidad y dejar ir con generosidad. Sin denigrar la relación ni a la persona, estar serenos y soltar, dejar ir. No fomentar el rencor mucho menos un odio, simplemente reconocer que nuestro tiempo en esa relación terminó, siendo generosos en abrir los brazos y ver partir de manera tranquila a esa persona.
En el mundo que hoy nos encontramos parece que la fidelidad del amor esta descontinuada y separarse siempre será algo triste por ello el reto más complejo de todo es dejar ir nuestro pedazo que se queda con esas personas. Y de las heridas del corazón nos pueden nacer amores y cariños nuevos. Así que debes de soltar a las personas que también te mantienen atado a tu pasado, sólo si quieres conocer los regalos del futuro hay dolores que te sanan y vacunan de manera extraña pero hay algunos dolores que te mantienen de rodillas, esos que te empujan en la mansedumbre de la gratitud esos que te recuerdan de que estamos hechos. Así que aguanta que esto también te hará fuerte
Para finalizar si alguien se va a ir sin importarle todo, pues que se vaya pero que no se quede en medio y por favor que se quite de la puerta porque estorba y si te pide espacio regálale el mundo entero y por favor si te has separado debes de tener siempre en cuenta que no encontrarás restauración con los que te rompieron por eso ámate tanto como quisieras que otros te amaran y acércate a Dios es experto en restaurar todo: mente, alma, corazón y vidas.
Dios es el alfarero que te moldea y restaura hasta el final de la vida.
Página en FB www.facebook.com/tanatologiaadiosalduelo
Instagram @marthatanatologa
