Puebla tiene una gran riqueza cultural e histórica, en sus edificios, tradiciones, arte, gastronomía… Y sin lugar a duda, el acervo que se tiene de pinturas religiosas en poder de los templos del Estado contribuye al estudio y al análisis no solo de la religión católica, sino de hechos muy peculiares que sucedieron en torno a esta y a la historia de la evangelización.
El caso particular del que quisiera hablar el día de hoy es el del concepto de la Trinidad representada como tres rostros idénticos, o tres personas iguales.


La primera imagen se tomó del templo de la Santa Cruz, donde se ilustra el encuentro de la Verónica en el Viacrucis, que legendariamente prestó un lienzo para que Cristo se limpiara el sudor, dejando impreso su rostro en el mismo, aquí ilustrando tres rostros idénticos en vez de uno (una imagen parecida, del lienzo se encuentra en el templo de la Soledad).
La segunda imagen presenta a tres personas idénticas sentadas, tomada en el templo de Los Reyes Atzompa.
Siendo un tema controversial, la Santísima Trinidad quizás es mejor ubicada como tradicionalmente o popularmente se le ha pintado, un hombre mayor, canoso, de barbas blancas sentado junto a un joven, y sobre de ellos un ave blanca. Así se les ha explicado a tantos el misterio de esta figura dogmática, “tres figuras que forman una sola”. Remontándonos a la historia de la representación de esta figura, se establece en el Concilio de Trento del siglo XVI un decreto en el que se denomina “Herejía” el representar a la Trinidad como un rostro triple (hay representaciones en la que no hay tres personas, ni tres rostros sino una sola cabeza con tres rostros) ya que comparaba a esta representación con una bestia, además de confundir a las personas; así dentro del mismo concilio se establecieron cánones que describían como debía ser representado este misterio.
En 1790 el censor del Santo Oficio (la inquisición) notó la dificultad de prohibir dicha representación ya que era de gran difusión en el territorio de la Nueva España, dejando evidencias de la misma y quizás no evitando la propagación de esta representación, que se dará en templos, lienzos, altares particulares, medallones para religiosas entre otros.
Así en Puebla quedamos con muchas representaciones de este tipo que pueden llamar la atención de cualquier persona que observa el arte, ya sea en un museo (la colección soumaya tiene algunos medallones importantes) o en los diversos templos que aún conservan dichas expresiones artísticas y que exponen esta diferente forma de representar al dogma católico. Sin duda hay muchas más de estas pinturas en Puebla, algunas en templos, otras en resguardos, otras en conventos, un tesoro más de la riqueza histórica y cultural de nuestro Estado.

