Carlota y Maximiliano, los grandes perdedores de la 2da intervención francesa en México, derrota sin la cual, Benito Juárez no hubiese sido el héroe de la historia mexicana que es hoy, inspiraron innumerables obras de arte que mezclan la literatura con la historia, muchos de ellos inspirados en mitos o anécdotas que no son necesariamente relevantes para la historia, pero que despiertan todo el morbo e incluso la admiración respecto a lo más parecido a la realeza que hemos tenido en México.
Si consideramos que se escribe más de la historia desde la perspectiva de los ganadores, vale la pena decir que el matrimonio entre Benito Juárez y Margarita Maza no resulta tan divertido como el de los entonces jóvenes aristócratas europeos que intentaron gobernar México en los 1860´s, una década de imperialismo en Europa, de guerras entre las potencias, nuevas naciones que emergían y familias reales que peleaban por conservar su poder en contra del nuevo poder que representaba el dinero de las burguesías.
Existen muchísimos datos alrededor de los jóvenes emperadores que se han convertido en literatura e historias noveladas, algunos se han vuelto mitos y otros son datos en un porcentaje reales y en otro imaginarios, el polémico Francisco Martin Moreno declaró alguna vez que la estrategia es contar con realidad lo que sucede fuera de la alcoba y escribir lo que el autor se imagina que sucede dentro, Es fascinante conocer la historia por lo que nos cuentan e imaginar lo que no vemos y convertirlo en arte.
Los datos históricos son indiscutibles, sabemos cuándo y cómo llegaron los emperadores, cómo gobernaron y cuándo se fueron, sabemos que por ejemplo el Paseo de la Reforma fue ordenado por Maximiliano y se llamaba Paseo de la Emperatriz, sabemos de los bailes, las tertulias y los excesos de la naciente realeza mexicana, de la locura de 60 años en la que cayó Carlota entre el fusilamiento de Maximiliano y hasta su muerte; sin embargo, especulamos con el amante de Carlota que supuestamente era su mozo de cuadra (parte importante de su staff) o incluso un coronel, los amoríos de Maximiliano con la hija de su jardinero en Cuernavaca a la que apodaban “la india bonita”, sus peleas, sus celos o el enorme amor que resultó de un matrimonio arreglado con base en el poder.
Fernando del paso en Noticias del Imperio narra muestras del amor tóxico que se tenían, del resentimiento de María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia, Coburgo y Gotha con los mexicanos después de que la guerrilla chinaca logró resistir ante el temible ejército francés, de la obsesión de Carlota por las costumbres mexicanas y de la soberbia que mantuvo hasta que murió.
Existen cientos de páginas que hablan del tema, que alimentan la polémica de una buena historia que además fue decisiva para el México que tenemos, sin embargo, no todos lo adulan y también intentaron crear obras de arte dedicadas más que a la victoria juarista, a la derrota imperial como Vicente Riva Palacio escribiendo “adiós mamá Carlota, adiós mi tierno amor”. El amor y la locura de los emperadores nos dieron canciones, poemas, libros, historias y anécdotas, se hicieron parte del imaginario colectivo, su historia se manifestó, como lo decía Nietzsche como la sujeción unitaria de los instintos del pueblo y en dichos instintos Maximiliano y Carlota forman parte esencial de nuestra historia y la manera en la que nos concebimos.

