Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @RpsAgainstTrump
Parece que la ya inestable relación de la primera ministra de Italia con el presidente Donald Trump acaba de desbarrancarse.
En público, Trump se ha mostrado cada vez más frustrado con Giorgia Meloni, la primera ministra de derecha —que había sido una de sus aliadas políticas más cercanas en la escena internacional—, por no apoyar la guerra en Irán y por criticar su ataque al papa León XIV.
Después de que el presidente le dijo a un periodista italiano que Meloni le “rogó” que se tomaran una foto juntos en la cumbre del G7 celebrada esta semana en Francia —según una transcripción en inglés compartida por el reportero de televisión—, Meloni calificó las declaraciones de Trump de “totalmente inventadas”.
“Italia y yo nunca rogamos”.
Meloni, quien asumió el cargo en 2022, se había presentado como la líder europea que tenía la mejor relación con el presidente estadounidense. A pesar de que las relaciones se han deteriorado, ha intentado suavizar los ánimos.
Reuters captó un intercambio entre Meloni y Trump en la cumbre del G7, en el que ella destacó que ella y Trump “siempre hemos sido amigos” y se tomó a broma su réplica de que él se había sentido “abandonado” por ella.
Trump parecía no querer corresponder a los intentos de acercamiento de Meloni. Le dijo al corresponsal en la Casa Blanca de La7, un canal de noticias de televisión italiano, que Meloni “tenía muchas ganas de hacerse una foto conmigo”.
“¡No lo iba a hacer, pero me dio pena por ella!”.
Llegó la réplica de Meloni. Hablando directamente a la cámara, dijo: “Sinceramente, estoy consternada. No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus propios aliados. Al fin y al cabo, no es la primera vez que pasa. Solo puedo decir que es lamentable que no muestre la misma firmeza con los enemigos de Occidente, con los enemigos de Estados Unidos, con líderes con los que, en cambio, se muestra mucho más indulgente”.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Meloni ya había intentado distanciarse un poco de Trump, ya que esa amistad se había convertido en un lastre político para ella entre los votantes italianos. Pero hasta esta semana, había intentado mantener cierta armonía. Al principio de la guerra, no condenó explícitamente la decisión de Trump de atacar Irán, y su gobierno dijo que enviaría dragaminas para ayudar a despejar el estrecho de Ormuz después de la firma de un acuerdo de paz.
Las dificultades quedaron patentes tras las críticas de Trump al papa. Acusó a León XIV de “ceder ante la izquierda radical” y de ser “blando con la delincuencia”. Ella condenó los comentarios de Trump, pero insistió en que Italia y Estados Unidos seguían teniendo una sólida alianza a pesar de los desacuerdos ocasionales.
La reciente descripción que hizo el presidente de la petición de una foto, como si se tratara de una fanática adolescente pidiendo una selfi con una celebridad, provocó que varios miembros del gabinete de la primera ministra salieran en su defensa.
Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores de Italia, anunció en las redes sociales que cancelaría una visita que tenía prevista a una conferencia empresarial en Miami.
Matteo Salvini, líder del partido de extrema derecha de la coalición de gobierno derechista de Meloni, escribió sin rodeos que “quien ataque a Giorgia, nos ataca a todos”.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, expresó su “plena solidaridad” con Meloni, y el ministro de Defensa de Bélgica, Theo Francken, escribió que la Casa Blanca debería “dejar en paz a @GiorgiaMeloni”.
