Por: Redacción Criterio Diario / Foto X: @_right_n0w_
El gobierno de Austria convirtió la casa en la que nació Adolf Hitler en una comisaría de policía para prevenir las visitas de neonazis al lugar, ubicado en la localidad austriaca de Braunau am Inn.
En redes sociales y medios de comunicación austriacos, algunas personas cuestionaron la remodelación del edificio y argumentaron que lo mejor sería destruirlo, mientras que otras voces aseguraron que demolerlo sería equivalente a tratar de borrar el pasado nazi de Austria.
La inauguración de la comisaría se llevó a cabo en una antigua posada del siglo XVII en la que nació Adolf Hitler en 1889, tras varios años de controversia y la remodelación del edificio ubicado en el número 15 de Salzburger Vorstadt en el que Hitler vivió hasta los tres años, cuando se mudó a Braunau.
Para la remodelación, se lanzó una convocatoria a arquitectos de toda Europa para que presentarán sus proyectos y se invirtieron millones de dólares. Entre los cambios se modificó su fachada, se pintó de blanco en el exterior e interior y se conservó una antigua escalera de caracol y un vestíbulo de entrada abovedado.
El ministro del Interior de Austria, Gerhard Karner acudió a la inauguración y afirmó que la comisaría marca un nuevo capítulo para la ciudad. “Esta casa se convertirá ahora en un lugar de democracia, estado de derecho, seguridad, libertad y dignidad humana”, dijo, de acuerdo con BBC Mundo.
Antes la casa pertenecía a una mujer llamada Gerlinde Pommer, y el gobierno se la rentaba a un alto costo para evitar que el inmueble se convirtiera en un punto de reunión de la extrema derecha.
En ese tiempo, la organización local Lebenshilfe utilizó el edificio para realizar actividades y talleres para personas con necesidades especiales. Sin embargo, la organización tuvo que dejar el recinto en 2011, cuando Pommer impidió nuevas obras de renovación.
Además, la propietaria se negó en varias ocasiones a vender la propiedad al gobierno, por lo que permaneció vacía durante varios años, hasta que, en 2016, el Parlamento austriaco aprobó una ley que permitía al gobierno confiscar la casa. El gobierno le pagó a Pommer una indemnización de más de 900 mil dólares, aunque ella demandó al considerar la suma demasiado baja, y perdió el caso.
En la casa no hay ningún cartel que indique su historia, y el nombre de Hitler no aparece en ningún lugar. Pese a ello, se ha descubierto a neonazis visitando el lugar, como el caso de cuatro ciudadanos alemanes que en 2024 fueron sorprendidos colocando rosas blancas en las ventanas de la casa y posando para fotografías con el saludo nazi, de acuerdo con El País.
Lo único que hace referencia al personaje ahí nacido es una piedra en la calle, colocada en 1989, con la leyenda: “Nunca más el fascismo; en memoria de millones de muertos”.
La piedra procede del cercano antiguo campo de concentración de Mauthausen, establecido poco después de que Alemania se anexionara Austria en marzo de 1938.
De acuerdo con el sitio web del Museo de Memoria del Holocausto de Estados Unidos, en dicho campo estuvieron recluidos opositores políticos alemanes y de los países ocupados, criminales comunes y objetores religiosos como los Testigos de Jehová. En 1944 comenzaron a llegar un gran número de judíos transferidos desde Hungría y Auschwitz. Mauthausen disponía de una cámara de gas capaz de matar a cerca de 120 personas simultáneamente. Las fuerzas americanas liberaron el campo el 5 de mayo de 1945.
La preocupación del gobierno austriaco de que la casona en la que nació Hitler se convirtiera en un sitio de referencia para los neonazis se vincula con el avance de la extrema derecha en el país.
