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El ARMY que podría cambiar los conciertos en México

Criterios V de Vendetta

Millones de jóvenes mujeres enloquecen al saber que RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook visitarán su país. El ejército de fans de BTS, el mejor y más organizado del mundo, salen a la carga para cazar una entrada para el esperado concierto, en todos los rincones del mundo hasta dónde llega el K-Pop.

En México la realidad es diferente. Existe un villano omnipresente que ha gozado de impunidad por años: Ticketmaster: Filas virtuales imposibles, caídas del sistema, “tarifa dinámica” y boletos clonados o cancelados, además de cargos excesivos y forzosos, son los obstáculos que cualquier fan tiene que enfrentar.

A manera de prevención, el Colectivo Unión ARMY México marchó de manera pacífica el 19 de enero a las oficinas de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en Ciudad de México, para exigir transparencia total en la venta de boletos, así como la publicación de precios antes de la preventa y se respetaran las condiciones anunciadas, o de lo contrario, no adquirirían las entradas.

Además, levantaron ante la dependencia más de 4 mil 700 quejas. Las fanáticas se organizaron de tal manera, que la autoridad no tuvo más que voltear a verlas y realizó un exhorto a la boletera para que transparentara precios y cargos antes de la venta general. Sólo así OCESA publicó los precios, con rangos entre los mil 767 y los 13 mil 330 pesos, con un paquete VIP de 17 mil 782.

Las recientes reformas a la Ley Federal de Protección al Consumidor han puesto nuevos límites: la reventa es sancionable y de denegar el acceso al consumidor, la boletera deberá reembolsar el costo, incluyendo el famoso “cargo por servicio”, además de pagar una bonificación extra del 20%.

En este contexto llegó la preventa para los conciertos del 7, 9 y 10 de mayo en el Estadio GNP, que inició exclusivamente para ARMY. Como se esperaba, se presentaron fallas en el sistema, filas virtuales larguísimas y quejas de muchos fans que no pudieron concretar su compra, pese a que ya se les había realizado el cargo. Sólo alrededor del 6 por ciento logró conseguir el tan ansiado boleto.

Aunado a ello, una página de reventa los anunciaba a precios ridículos, de los 45 mil hasta los 121 mil pesos. El ARMY entonces investigó, ubicó y doxeó a los revendedores en venganza; además de inscribirlos en listas de universidades, compañías telefónicas e incluso exponiéndolos como infieles.

Las fanáticas furiosas organizaron una denuncia colectiva en redes sociales, contra de OCESA y Ticketmaster por incumplir con las condiciones pactadas, pues además de las fallas, se vendieron boletos físicamente cuando la preventa exclusiva debía ser en línea para personas con ARMY Membership activa, lo que facilitó la adquisición de boletos a revendedores.

Profeco inició entonces un procedimiento legal contra Ticketmaster por la falta de claridad sobre precios, cargos y condiciones de venta. La dependencia sancionará a plataformas de reventa por prácticas consideradas abusivas y desleales. Las multas a la boletera podrían superar los 4 millones de pesos, de comprobarse que violó la Ley Federal de Protección al Consumidor.

Este podría ser el inicio de una venta justa por parte de Ticketmaster, que a la fecha goza de un monopolio abusivo, con precios mucho más altos que en otras partes del mundo para el mismo espectáculo. Con la fuerza y la pasión de ARMY, los miles de fans de todos los géneros pudieran, por fin, obtener una victoria en contra de uno de los monopolizadores más grandes de la industria que ha actuado abusiva e impunemente.