Vamos a hacer un ejercicio de retrospección: Imagina que estás en tu primer semestre de la universidad, que cursas fuera de tu lugar de origen. Rentas un cuarto en una casa cercana junto con otras dos personas. Por primera vez en tu vida empiezas a tener nociones de lo que son los gastos de manutención y supervivencia, que corren a cargo de tus papás. Ellos deciden que ya eres lo suficientemente responsable y sabio para administrarte, te depositan el monto total de lo que costará el semestre en la universidad y los primeros 6 meses de renta por adelantado… Detente un momento y piensa: tienes 19 años, el gasto más fuerte que haz hecho en tu vida es una cuenta de mil pesos en un antro y ni siquiera fue con tu dinero, ahora tienes disponibles en tu primer tarjeta de débito unos cien mil pesos para repartirlos a lo largo de tu primer semestre. ¿Te imaginas la cantidad de malas decisiones que tomarías en un contexto así? Y si eres de los que cree que harían una administración impecable, piensa en el amigo de la uni que haría exactamente lo contrario, porque YOLO.
De nueva cuenta, recalco las buenas intenciones con las que fue escrita la nueva reforma a la Ley del INFONAVIT y así como tus papás todos ingenuos, pensaron que podrías administrar tu vida en tu primer año de universidad, el Gobierno considera que el “pueblo bueno” nació con la capacidad de repartir recursos que le llegan de golpe para poder construirse una casa. De nuevo, deténganse un momento y piensen: de un día para otro, a un mexicano con salario de ocho mil pesos mensuales le llega un primer depósito de doscientos mil pesos para empezar a construirse su casa. Inserte Usted aquí la cantidad inimaginable de cosas que podría hacer ese paisano con ese dinero antes de empezar a construir su propia casa.
En esta ocasión, analizaremos el enfoque social que está considerado en la nueva reforma a la Ley del INFONAVIT. Ya vimos en columnas pasadas que en la parte financiera no hay forma de salvar al pobre derechohabiente y eso ni siquiera es por culpa de esta administración. Es un dolor que se viene arrastrando desde hace varios sexenios. En el enfoque constructivo, que más bien debería llamarse destructivo, celebramos que haya más opciones para poder usar tu crédito INFONAVIT al poder comprar casa o terreno, remodelar, reparar o ampliar la propiedad que tienes, pero con un pequeño detalle que fácilmente se puede salir de las manos: incentivan la autoconstrucción demeritando a los profesionales del ramo.
El eje social es al que mejor le debería ir en este análisis, ¿No es así? La bandera del partido en el poder que cobija a los pobres y desafortunados votantes que siguen fieles al proyecto a pesar de continuar desamparados y que con la reforma pareciera que hay una luz de esperanza. Lamento revelarles que es todo lo contrario. El proyecto de reforma tiene tintes de ser clientelar y tener una planificación pésima como sucedió con sus hermanos mayores, tal es el caso del INSABI, por ejemplo.
El punto que más resonancia tuvo al ser presentada dicha reforma fue justamente que el dinero ya no pasaría con intermediarios para adquirir una casa, si no que el dinero lo tendría disponible el derechohabiente para poder decidir lo que hará con él. Espero de verdad que haya reglas muy específicas y estrictas para este punto en particular, o de lo contrario veremos al INFONAVIT con la mayor cartera vencida de toda la historia. Pensándolo bien, es raro pensar que una Institución del Gobierno perdería en este tipo de transacciones. Recordemos que los créditos hipotecarios tienen una garantía y es justamente la casa o terreno por la cual solicitaste el préstamo en primer lugar. Entonces no hablamos de carteras vencidas, sino de propiedades embargadas al por mayor que poco a poco van dejando sin patrimonio a los mexicanos que más necesidad tienen de vivienda. Claramente estamos especulando en este punto, y no es posible hacer otra cosa ya que no hay reglas establecidas para proceder con la disposición de los recursos para comprar o construir tu propia casa.
Y eso no es lo peor, hay otro escenario que también forma parte de la reforma con bombo y platillo: se autorizarán préstamos para la gente que no cuenta con relación laboral. Así como lo leyó usted, amigo lector. Le quieren prestar dinero a una persona que ni siquiera saben si tiene un trabajo estable y, por lo tanto, capacidad de pago de un crédito que mínimo les va a exigir 15 años de compromiso. Esto es el equivalente a la tarjeta departamental que “te regalan” sin revisar tu buró de crédito con la cuál acabas hasta el cuello de deudas e intereses y, obviamente, la peor calificación en tu buró de crédito.
Pero mire, ¿Quién soy yo para juzgar al “pueblo bueno”? Seguramente hay muchas personas responsables y de buena fe que le darán un excelente uso a su nuevo crédito, haciendo una construcción muy eficiente y a su gusto que les permite formar el patrimonio de sus sueños. Así como por unas pocas empresas inmobiliarias despiadadas que se aprovecharon de los pobres trabajadores al venderles casas malas y lejanas ahora estamos pagando la represalia todos los profesionales de la construcción, de la misma forma por unos pocos gandallas que usen mal el crédito del INFONAVIT veremos sanciones severas, alza en las tasas de interés y notas alarmistas descalificando a la actual administración por no poder prever estas situaciones. Todos sabemos que, por culpa de un graciosito en la clase, el salón completito nos quedamos sin recreo.
Cerraremos esta serie de columnas con lo mismo que nos ofrece la reforma al INFONAVIT: muy buenos deseos y esperanza en que el tiro no nos vaya a salir por la culata.
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