Estamos a unos días de Navidad, y entre las múltiples celebraciones que este año tendrán que ser suspendidas, quizás la más tradicional son las Posadas.
Y si, esta fiesta es de la que hablaré el día de hoy. Las posadas, como su nombre lo indica, nos hacen recordar el proceso por el cuál pasaron la Virgen María y San José, buscando un lugar donde pasar la noche, sin saber que esa misma noche iba a nacer Jesús.
Como mucho, hay quienes dicen que en España ya se celebraban las posadas, esto antes de que llegaran los monjes a México y por medio de la fiesta, buscaran un motivo más para evangelizar a quienes ya vivían en los territorios de la Nueva España. Siendo que había ya una celebración por las mismas fechas de la Navidad, los astutos religiosos de la época decidieron aprovechar el ánimo festivo y añadirle más días al festejo. Es así que se creó la idea de hacer un novenario que celebrara el viaje de los peregrinos, hasta llegar a Belén para el nacimiento de Cristo.

Tradicionalmente, la primer posada se celebra el 16 de Diciembre, y así en ella no debe faltar el rezo del rosario (con letanía Lauretana incluída, yo hasta en latín la llegué a rezar en una posada), seguido de los cánticos para pedir y dar posada, y posteriormente los alegres cantos que celebran la llegada de José y María a las casas; así como los aún más alegres cantos populares que describen los elementos típicos de las posadas como: “Ándale Juana (o el nombre de la dueña/o de la casa) no te dilates con la canasta de los cacahuates”, “Ándale Carlos (o el nombre del dueño/a de la casa) sal del rincón, con la canasta de la colación”,”Ponche caliente, ponche caliente, pa’ las viejitas que no tienen dientes”, “Chile Morilla, Chile Pasilla, echen a palos a los de las sillas”, y muchos más que con alegría se cantan para animar la fiesta, en la cuál se comparte con la familia o vecinos la alegría de haber recibido a los peregrinos a la casa.
Así mismo y como antes lo mencioné, lo tradicional es dar ponche caliente después de haber rezado y pedido posada, y mientras se espera el evento culminante de la fiesta, la partida de la piñata. Originalmente con un alma de olla de barro, recubierta de periódico y decorada con colorido papel de china, la misma debe tener 7 picos, mismos que representan los 7 pecados capitales; el que intenta vencer a los mismos debe estar vendado (porque la fe es ciega) e intentar con un palo romper la piñata para llegar al dulce contenido de la misma. Originalmente rellena con fruta de temporada, pequeñas jícamas, cañas, mandarinas (las cuales siempre terminaban aplastadas), cacahuates, tejocotes y quizás algunos pequeños juguetes o silbatos, las piñatas siempre han representado la alegría de niños y adultos por estas fiestas Decembrinas.
Además, se acostumbra dar un “aguinaldo” a quienes asisten a estos eventos, este ha evolucionado a través de las épocas y también depende de la casa que recibe a los peregrinos, mi abuela contaba que en las casas de las Libanesas de Puebla en los 20’s les daban finas porcelanas con almendras cubiertas, en otras casas, les daban canastas de palma con galletas de animalitos y colación (la colación son cáscaras de limón y naranja cristlizadas cubiertas de caramelo), y pequeños juguetes. Y ahora recurrimos a bolsas de celofán impresas con motivos navideños, botas, nochebuenas, estrellas y otros, con dulces que gusten a los niños.
Para adquirir piñatas en la ciudad, podemos encontrarlas en todos los mercados, mis favoritas son las del Mercado Melchor Ocampo, mejor conocido como Mercado del Carmen, y si uno es muy intrépido puede ir al Barrio de la Luz a comprar la olla para recubrirla y hacer su propia piñata.
Cabe mencionar que la alegría de la celebración ha sido capturada en varias ocasiones y de manera que refleja siempre la belleza del momento, en la película de 1945 “Los tres caballeros” de la casa Disney se puede apreciar a través de una serie de hermosas imágenes de la ilustradora Mary Blair, la inocencia infantil de la celebración; así mismo para quien recuerda esa joya de la animación Mexicana que fue “Cantinflas Show” tienen una hermosa representación de las posadas donde incluyen artesanías típicas dentro de los elementos de animación de esta secuencia.
Es un año diferente, lo sé, pero aún así en casa podemos celebrar esta hermosa tradición Mexicana, consumiendo de nuestros mercados poblanos y de nuestros artesanos. Espero que sí logran tener una posada, salgan con buen aguinaldo esto año.
jaime.aguilar@criteriodiario.com

