Ejercito ahora el silencio
adentro
porque afuera
sólo existe la lágrima estridente
El corazón que late
(máquina de vapor)
la mirada que ya no sabe
(nunca supo)
y el horrible velo de la realidad
recordándonos
Yo me vi entre los fierros retorcidos
dentro del océano
pataleando
me vi en el labio de Roberto
me vi en la pierna mocha de Doña Flora
me vi en la oscuridad de los personajes
que no saben lo insípido de su texto
Fueron entonces mis ojos
de las pantallas a mis manos
y de las manos al teclado
siempre lamentándose por abiertos
deseando el engaño
ese que se empezó a disolver
cuando el mundo se volvió violento
Encontramos, si buscamos
las respuestas y el consuelo en los rezos y los gritos
pero los muertos no regresan
y las intenciones no sirven
y la sangre hierve
y el REY sigue en su palacio
y la cimitarra cae sobre el cuello
de las niñas mercancía
de los niños magullados
de los sacos gimientes
que logran magias
y sacan de los corazones apagados
un par de disculpas zonzas
Ejercito ahora el silencio
adentro
porque afuera
se cayó el mundo
@AldoObregon
